El emprendedor vitalicio que abrió un bufete de abogados a los 50

Mi historia

El emprendedor vitalicio que abrió un bufete de abogados a los 50

Charles George se crió en Alemania y se mudó a EE. UU. en su adolescencia. Poco después, entró a trabajar en la empresa familiar y contribuyó a transformarla en un valor multimillonario antes de venderla y adentrarse en el mundo de la banca de inversiones. Otro cambio de rumbo laboral con más edad fue lo que inspiró a Charles a fundar George Law Firm LLC.

¿De qué manera trabajar en la empresa de tu familia te preparó para convertirte en emprendedor?

Con 14 años, comencé la formación para ser operario en George Disposables, que construía maquinaria para hacer pañales, servilletas y empaquetado de alimentos. Se me trataba como a un empleado más y no recibía trato especial alguno.

Mi madre es alemana y mi padre es estadounidense. Eran un auténtico equipo y vi cómo montaron la empresa ellos solos. Ambos vivieron la II Guerra Mundial y la Gran Depresión, así que sus experiencias fueron determinantes en mi educación. Fueron los mejores profesores que he tenido. Aprendí a triunfar en un negocio que terminó teniendo un valor de más de 100 millones de dólares cuando lo vendimos.

¿Qué recuerdas de tu infancia en Alemania?

Mi madre proviene del sur rural de Múnich. Cada mañana, cuando era niño, me levantaba y veía las faldas de los Alpes. Vivíamos en un pueblo llamado Buchloe, que estaba rodeado de granjas lecheras. Nosotros también teníamos una granja y aquellos fueron los mejores años de mi vida en lo que se refiere a seguridad y sencillez.

¿Desde joven tuviste la iniciativa de emprender?

Siempre intentaba hallar maneras de conseguir dinero, pero eso no era lo único con lo que disfrutaba; también me gustaba planificar cómo conseguirlo. Ser emprendedor es parte de mi personalidad.

¿Cómo ayudó la educación a tu temprano desarrollo?

Yo era un adolescente cuando me mudé a Carolina del Sur y los colegios no eran un gran reto para mí, así que entré a la Universidad de Carolina del Sur a los 16. Me tomé el primer semestre de la carrera de administración de empresas como un negocio en sí. Mantenía mis apuntes organizados y siempre era diligente, pero también me permitía tomarme algún día libre.

Yo no salía de fiesta como los demás alumnos porque tenía una misión mucho más importante: cuidar de mi familia. Eso era lo importante para mí y lo sigue siendo actualmente.

¿Cuándo decidiste fundar tu propio bufete de abogados?

Tras una trayectoria laboral exitosa en la empresa de mi familia, que luego vendimos, me convertí en banquero de inversiones y me especialicé en dar soluciones a activos en dificultades. Buscaba empresas a las que no les iba muy bien y averiguaba cómo hacer que tuvieran éxito.

Luego fui a la facultad de Derecho ya con edad avanzada porque ya estaba cansado de trabajar constantemente en la banca de inversiones. Tenía 50 años cuando aprobé el examen de abogacía de Carolina del Sur, al que me presenté a los 49. Ahora tengo 54 y me he presentado a otros dos exámenes en Florida y Carolina del Norte y tengo intención de presentarme a los de Georgia, Texas y Washington D. C.

Nada más licenciarme supe que quería montar mi propio bufete de abogados. La razón era muy sencilla: siendo ya mayor como soy, tengo más conocimientos que un licenciado medio. Tengo mucha experiencia en la vida y no tenía tiempo para trabajar para alguien que no fuera yo.

¿Se te presentaron grandes retos al abrir tu propio bufete?

Principalmente el ciclo de aprendizaje durante el primer año, pero conté con la ventaja de trabajar con un muy buen amigo llamado Gary English. Es un abogado con mucha experiencia y me ayudó a superar los primeros obstáculos. Actualmente nos seguimos ayudando el uno al otro.

Sigues trabajando como presidente de tu empresa de banca de inversiones, MSI. ¿Es duro encontrar el equilibrio entre tus responsabilidades profesionales?

Hace mucho tiempo me di cuenta de que no era la persona más inteligente del mundo y, por eso, me he rodeado de gente con mucho talento. Les pago bien y algunos incluso ganan más que yo.

También cuento con un excelente lugarteniente, Michael Walters, que se encarga de supervisar por mí el liderazgo cotidiano. Sigo siendo el presidente y doy mi sello de aprobación para las decisiones más importantes, pero la clave para que todo eso funcione es contar con grandes profesionales en los que confiar.

 

¿Cómo te ha ayudado Regus en tus necesidades de oficinas?

Gracias a mi experiencia en los negocios, sé cómo mantener a raya mis gastos y ser flexible, algo que todos mis clientes aprecian. Creo que Regus es una herramienta que puedo usar para servir mejor a mis clientes al tener la posibilidad de reunirme con ellos en cualquier lugar. En Atlanta, puedo elegir entre más de 10 ubicaciones diferentes.

Los centros de Regus tienen un aspecto muy profesional y son sencillos de usar. Puedes reunirte con clientes allá donde Regus esté. Puedes tener todo lo que necesites en ellos, incluso personal que tome notas en las reuniones.

Charles utiliza varias instalaciones de Regus para sus negocios en Atlanta, Georgia. Conoce más sobre su bufete de abogados en MaritimeLG.com.

 

Consejos esenciales de Charles:

  1. Encuentra una idea que tenga sentido: no seas la solución en busca de un problema. Como banquero de inversiones, me topé con muchos negocios que tenían soluciones, pero no problemas que arreglar.
  2. Cree en lo que haces. Si tienes una idea que merece la pena perseguir, tienes que trabajar mucho y poner todo de tu parte en la empresa. Las buenas ideas triunfan si perseveras.
  3. Acepta ayuda. Una buena idea podría convertirse en una gran idea si trabajas con otras personas o entidades. Compartir un poco de algo es mejor que poseer todo de nada.